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Mostrando las entradas de mayo, 2010

¡El periodismo ha muerto, vivan los periodistas!

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Entre las cosas que se creían perimidas hace apenas unos años, estaba la legitimidad del periodismo. Su rol y su autoridad estelar. Algunos, incluso, se animaron a decretar su fin a manos de las nuevas tecnologías (proliferación de blogs, cronistas amateurs y nuevos soportes de escritura e información). Esa figura tan mitológica y moderna del periodista -que va del militante heroico al analista político y del trabajador de prensa al opinólogo tout court-, asentada fuertemente en el brillo de un nombre y en la firma como marca, parecía no resistir al tembladeral de la crisis de la representación. ¿Por qué creer en un yo que enuncia y que pone su trayectoria individual como capital de su modo de decir? Fue entonces -insisto: hace apenas unos años- cuando los periodistas se quedaron sin saber qué decir/escribir, desconcertados ante su propia incapacidad para leer lo que pasaba en las calles, teniendo que acudir a alguna novedad rápida de las ciencias sociales para explicar, por ejemplo, …

Caetano y el cierre del Bicentenario

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Era una foto por lo menos rara la de Caetano Veloso de ese afiche. Unas pocas semanas antes en esa misma esquina había estado el anuncio del show en el Rex. Daba entonces una primera sensación de deja vu, de extrañeza; pero la foto misma parecía fuera de lugar: estaba solo con la guitarra y con la expresión de quien fue tomado desprevenido -el ángulo y definición de la imagen hacían pensar en la captura de una cámara digital o incluso de un celular. Y el marco escéptico, despojado, de la estética macrista: el amarillo característico y un globito arriba a la derecha (donde parecía enfocar la mirada vacía del retratado) que decía “cultura”. Caetano ya había dado sus recitales anuales de rigor presentando su último disco en el Rex: el público porteño que lo adora, que lo considera “un genio”, había dado muestras de su fidelidad soportando estoico un recital completo en el formato rock modernoso que adoptó luego de separarse de Jaques Morelembaum y asociarse al grupo de amigos de su hijo …

Imágenes de los festejos...

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El desfile que puso fin a los festejos del Bicentenario, organizado por el talentoso y vanguardista artista Diqui James (De la guarda, Fuerza Bruta), concluyó con una escena final que dejó boquiabierta a la eufórica multitud que colmaba la Diagonal Norte. El cuadro evocaba al último momento histórico que se había pensado representar esa noche: se trataba de un gran camión hidrante y unas doscientas motos de la Policía Federal, con dos actores cada una; el de atrás llevaba una escopeta e iba disparando a la gente. La emulación de la represión de las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001 fue tan real que el público agolpado detrás de las vallas iba cayendo redondo con cada disparo certero. Sobre todo los jóvenes que estaban trepados en las rejas de los bancos para tratar de ver mejor el despliegue escénico. El realismo logrado por los actores de Fuerza Bruta y los supuestos extras que caían ante cada fogonazo, provocó el asombro sólo en algunos de los asistentes: la mayoría, al igua…

Un lobo suelto en los festejos...

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El sábado Lobo suelto visitó el paseo del bicentenario. Mucha, pero mucha gente. La antigua crisis de representación que a partir del 2001 ligaba fiesta con crisis y lucha mutó en fiesta de unidad sin “peros”. Sabe el Lobo que en esto hay algo efímero, una estabilidad que tienta a la destrucción, pero se trata sin dudas de algo significativo y hasta cierto punto sorpresivo. Las carpas de las Provincias colmadas, la de derechos humanos bastante patética pero imprescindible en su obviedad. Por todos lados frases. Frases que Lobo creía expresivas de fuertes movimientos de lucha y revolución, pero que ahora sabe que pueden convivir con grises difíciles de identificar. Las frases del Che, que hablan del revolucionario movido por amor (y no aquellas que refieren al revolucionario como máquina de matar, olvidadas, como obliterando el hecho que el Che fue un revolucionario en guerra, en guerra de guerrillas) confirmaban la complejidad del uso de los símbolos: no se trata ya de “hacer la revol…

La “escisión” es política

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Hasta hace algún tiempo lo verdaderamente difícil era elucidar la escisión que producía el kirchnerismo en las conciencias políticas individuales, y colectivas. A la velocidad del instante el completo arco de partidos, de movimientos y de grupos de todo tipo se tensó hasta la fractura, la descomposición o la mutación repentina. La velocidad del proceso es tal que, sin acabar de elaborar esa sensación de descoloque vertiginoso, se abren delante nuestro nuevos dilemas de más urgente interrogación. Cuestiones menos referidas a la polarización (la necesidad de tomar partido a favor o en contra del replanteo político iniciado en el 2003), y más a la tensión gobernabilidad/ingobernabilidad que el propio proceso conlleva y amplia en su interior. No faltan quienes atribuyen este vértigo a las particularidades de la coalición gobernante: menos evidente pero más significativo me resulta el hecho que este tipo de tensiones responden a una dinámica social amplificada impuesta a todos los gobiernos…